A 70km de terminar, paro en Santo Domingo de Silos a coger fuerzas para mañana. Y ya termino el blog.
Han sido 13 días (14 contando mañana) muy entretenidos y me ha encantado compartirlo contigo. Detrás de ésto no hay mayor motivo que el de poder vivir de una manera más completa esta experiencia.
Mañana es el día de llegada, la emoción de ver el final y el volver a la realidad, pero estoy muy contento, tanto por el esfuerzo, como por el contarlo y que lo hayas leído.
Si cada entrada, si cada día, ha servido para arrancarte una sonrisa y hacerte vivir lo que yo he vivido, me doy por satisfecho.
Gracias por leer, por compartir y por apoyar. Esto no funciona si no es un camino de dos vías.
Hasta pronto,
Jose Angel
jueves, 28 de julio de 2016
La última
miércoles, 27 de julio de 2016
Anexo VII: OMG, UNOS TÍOS CON ALFORJAS
- ¡Ueeeehh!
- ¡Oueeeehh! (ver explicación en anexo cuatro).
- ¿Qué tal? ¿Vais haciendo el Camino del Cid?
- Sí, tú también, ¿no?
- ¡Sip!
- No te hemos visto pasar esta mañana...
- Es que yo vengo en sentido contrario. Salí de Orihuela.
- Ah... Nosotros es que solo vamos a Medinaceli.
- Eso está aquí al lado ya. Lo tenéis hecho. Yo es que llevo ya mil kilómetros.
- Ajá...
- En doce días.
- Ya, ya...
- Ahora os viene un puerto bonito.
- Sí...
- Pero claro, de bajada. Yo es que me lo acabo de subir. Cuatro kilómetros. Sin parar.
- Ya (¬¬)
- De subida. Sin parar.
- Que sí.
- Cuatro kilómetros. Con una pendiente media del 7%.
-........
- Bueno, pues... Voy a seguir un poco...
- Sí, nosotros también...
- ¡Buen camino!
-.......
Ya es oficial. Soy uno de ellos.
Ay, Jose...
Día Doce: Extraordinaria Rutina
Parada y fonda en El Burgo de Osma, tras noventa y pocos kms que me llevan a rozar los 1100 en doce días.
Hoy he llegado tan pronto que hasta he comido y ya llevo dos cafés, esperando a que abran un hostal en el que probablemente me quede. Aquí todo se detiene entre las dos y las cinco de la tarde. Cuando en estas tierras, por huir del calor, la gente se pone en marcha, yo estoy frito como un niño pequeño.
Más naturaleza salvaje hoy, entre puertos, que alguno me quedaba, y alguno me queda (Covarrubias = temblor de piernas) y caminos, a veces asfaltados, a veces no. Voy rápido porque hago las paradas más cortas, pero me pongo fino. Aquí son más de "el almuerzo de las 10" que de desayunar café y tostada. No es raro encontrarse un bar lleno de gente con sus "jarritas" y su plataco de huevos fritos con chorizo. Eso sí que es combustible y no los geles del Decathlon, doy fe.
Tan cerca del final, porque estoy realmente cerca del final, se masca Cid por todos los rincones. Placas, calles, locales... Todo va haciendo cada vez más referencia a Don Rodrigo. Estoy deseando llegar a Mecerreyes y hacerme una foto con una estatua imponente que hay allí. Bueno, estoy deseando llegar a Burgos... ¡Bueno, a Vivar del Cid!, que es donde termina esta historia, o donde empieza, y que está a trece puñeteros km de Burgos. Trece de ida, y trece de vuelta, lógicamente. Que todo suma.
Por fin he encontrado una tienda de deportes, aquí, en El Burgo de Osma. En cuanto me duche me acerco a ver si tienen guantes y gafas de ciclismo. Los guantes quizás no sean tan imprescindibles (aunque del sudor se me resbala la mano izquierda del manillar. Uno, que coge posturas extrañas), pero las gafas sí que me hacen falta. Tengo la sensación (no es exagerado el niño, ni que fuera de Almería) de tener las pestañas quemadas. Y además, estoy harto de sacarme bichos de los ojos.
Hablando de bichos, cuando termino la jornada parezco el parabrisas de un coche. Entre el sudor (otra vez, es que sudo mucho) y la protección solar voy pegajoso como un chicle, así que... Imagina. No mola nada.
La guía dice que hoy pasaba por una de las zonas más despobladas de todo el viaje, pero yo he hablado hasta con las piedras.
Unas señoras me han enseñado a beber de una fuente que tenía su intríngulis. Una especie de mecanismo de madera y agujeros... Un historión...
Un viejecillo super entrañable me ha estado dando ánimos para encarar un puerto de 4km precioso de hacer.
Un fotógrafo me ha estado contando sus días por estos lugares y cómo está disfrutando de las puestas de sol.
Unos ciclistas...no, eso mejor en otra entrada...
Abren el hostal. Al ataque. Luego más.
:*
Siete de la tarde. He estado viendo esta ciudad, porque comparado con sitios anteriores, esto es una señora ciudad. La catedral es una maravilla. Esta zona tiene una historia muy grande detrás, aunque da la sensación de estar un poco olvidado todo, aunque es normal en esta época. Todos tiramos hacia la costa.
En media hora recojo la ropa limpia, he comprado unos guantes y unas gafas, y ya estoy listo para ver los mapas de mañana. Me falta el astrolabio y el compás.
Hay un puñetero niño dando por c... con una pelota de fútbol mientras el padre le ríe la gracia. Como me tire la cerveza le meto dos galletas. Al padre.
El niño no tiene la culpa. Por lo menos éste no está buscando pokemons.
¬¬
martes, 26 de julio de 2016
Día Once: A por "El Destierro"
Me acabo de despertar de una siesta de las que hacen época. Llevo dos días de auténtico ciclismo y me hacía falta descansar. Duermo bien por las noches, pero el plus de llegar con tiempo para echar una cabezadita... Uff, qué bien.
Si ayer me sentía un auténtico caballero medieval, hoy ya ni te cuento. Atienza, con su imponente castillo en lo alto y sus 500 habitantes aproximadamente es lo más parecido a vivir un episodio de Juego de Tronos.
La verdad es que hoy, salvo que se me han roto las gafas de ciclista (me he quedado con una patilla en la mano, no me preguntes qué ha pasado porque no lo entiendo) no ha pasado nada destacable. He pasado varios pueblos con sus fuentes, sus lavaderos y sus viejecillos sentados al abrigo de una sombra, de esos que te miran como las vacas ven pasar un tren, con cara de pasmo y alguna que otra expresión, tipo "A dónde irá éste" o "Madre mía, los ciclistas están locos".
Pero yo no soy ciclista, así que no me doy por aludido.
La jornada, en cuanto a naturaleza pura y dura, ha sido espectacular. He visto un montón de ciervos (o gamos, no se seguro qué eran... ¡Pero vamos, que perros no eran!) saltando entre los campos de trigo. Águilas, conejos, buitres, algún que otro tractor,... Sin soltar el curso de los ríos Dulce y Henares, subiendo todo el rato. Una zona preciosa, muy abandonada, pero preciosa.
Y ya estoy a 300km de terminar, después de 1000 (bueno, 995) en 11 días. Y no es que lo que queda sea llano, precisamente. Pero la etapa de hoy era dura por la cantidad de kilómetros.
(Ala, ahí está la parrafada referente al pedaleo. Todos los ciclistas hacéis lo mismo. ¡Que yo no soy ciclista!).
Las calles empiezan a llenarse de la gente que viene, cómo no, de la piscina del pueblo, viejitos que salen cuando empieza a calmar el calor y algún que otro turista. Yo, entre mi acento y el color chocolate que tengo, doy el cante de una manera estrepitosa. Recorro estas calles por ver un poco el pueblo y por soltar piernas. Me está sentando muy bien dar pequeños paseos al terminar los días.
Carmelo, el dueño del hostal donde paro, es un fan del Camino del Cid. Me ha estado preguntando por el trayecto, que dice que en esta zona está un poco abandonado (y lleva razón). Barba blanca cidiana y ganas de contar anécdotas, pero está haciendo no se qué con unos tablones y una motosierra. Mejor lo dejo trabajar.
Me siento en la terraza de un bar de la plaza del pueblo (el bar no tiene nombre, pone BAR. Así me gusta, las cosas hay que llamarlas por su nombre):
- ¡Buenas! ¿Me pone usted un café solo?
- No, café no. Café no hay.
- Bueno, pues un tercio.
- No, tercio tampoco. Hay botellines o jarricas.
- Botellín no, que es muy pequeño... ¿¿La jarra es muy grande??
- ¡Y qué más da, si te la vas a beber!
- También es verdad... ¡Póngame una jarra de esas, pues!
Medio litro.
Dos euros.
El Destierro.
A tope.
Pues.
lunes, 25 de julio de 2016
Anexo Seis: My Playlist
- NIÑOS MUTANTES : Perdido en mi habitación. Cada vez que la oigo aprieto el ritmo, por miedo a que se acabe todo ésto.
- RATM: Guerrilla Radio. Me hierve la sangre con esta canción. En el sentido positipvo.
-DMX: Where the hood at. Mi pasado rapero siempre será mi pasado rapero.
- RIHANNA: Man down. Sí, lo confieso. Me gusta Rihanna.
- SFDK: Todo lo que importa. Favorita entre favoritas. Los pelos como la tirilla del pan de molde.
- THE AVENER: To let myself go. Descubrimiento del año.
- HOLYWATER: Brave, Free. Leitmotiv.
- SORAYA: Con fuego. No comment.
- COLDPLAY: Himn for the weekend. En realidad soy muy fan de Coldplay, cualquier canción me vale. Pero ésta con Beyoncé... Ay... Beyoncé...
- X EMBASSADORS: Renegades. Tema central de todo el pack. Sarah, Jose Ángel, el viaje, el blog...
- TRIBALISTAS : Já sei namorar. Dice la letra que eu sou de ninguém
eu sou de todo mundo e todo mundo me quer bem. Pues eso.
- LAURYN HILL: To Zyon. La gran dama siempre será la gran dama.
Día Diez: El Medievo
Anoche, por ponerle un poco de épica al asunto, me dormí escuchando un podcast de Juan Antonio Cebrián (cómo te echo de menos, amigo) sobre el Cid Campeador. Pasajes de la historia, se llaman estas cosas. Muy recomendable.
Ahora que estoy terminando "Tierras de Frontera" estoy leyendo más sobre este hombre. Los árabes le llamaban Sidi, que significa Señor. De ahí viene lo de CID (Sidi, Cidi, Cid). Y desde la tranquilidad de Sigüenza, y después de pasar por la Puerta del Perdón de la Catedral, que todos tenemos pecados que expiar, leo el pasaje que hace referencia a Robledo de Corpes:
Los infantes han entrado en el robledo de Corpes,
el arbolado es muy alto, las ramas suben a las nubes,
los animales salvajes andan alrededor...
En Robledo de Corpes las hijas del Cid, Doña Elvira y Doña Sol, que en realidad se llamaban María y Cristina, fueron golpeadas y abandonadas por sus maridos. Qué galantes, ellos. Supongo que de ahí vendrá lo de que los animales salvajes andan alrededor.
A pesar de lo que me espera mañana, y pasado, ya le voy viendo el final a este viaje. Me quedan, calculo, unos 400km, y siempre que estoy tan cerca del final me entra una desesperación con la que me cuesta convivir. No quiero terminar, pero quiero terminar...
Sea como sea, y adelantándome un poco a lo que cuente dentro de unos días, que no se cuántos serán, este historión sobre pedales ha sido toda una experiencia. Y me pasará lo de siempre, que volveré cambiado, curtido por un sol que me llevo tatuado en el cuello, pero volvería a empezar sin ningún tipo de duda.
Sigo de reflexión sobre lo de mañana. Mucho subir, mucho pedalear. Pero para esto hemos llegado hasta aquí. Ahora, casi a tiro de piedra, es cuando hay que ponerse valiente. Que lo mejor está por llegar.
Anexo V: Pequeño Cid
- ¡Hola!
- Hola..
- ¿El agua de esta fuente se puede beber?
- Sí.
- Pero hay un cartel aquí que dice que no es potable...
- ¡Sí que es potable, sí! Vamos, a mi nunca me ha pasado nada y llevo toda la vida bebiéndola.
(Niño de unos 9 años)
- Bueno, pues entonces me fío de tí. Porque tú eres de aquí, ¿no?
- De aquí de toda la vida.
- Vale... ¡Qué fresquita sale!
- ¡Ya te lo dije que está muy buena!
- Sí que está buena, sí. ¿Y qué haces aquí fuera con el calor que hace?
- Esperando a mi madre que nos vamos a la piscina. ¿Tú vas a ir a la piscina?
- ¿Yo? Que va... Yo sigo camino con la bici esa de ahí.
- ¿Y a dónde vas?
- A Sigüenza.
- ¡A Sigüenza dices! ¡Pero si eso está lejísimos!
(17km)
- Bueno, vengo de más lejos aún.
- ¿De dónde?
- Pues de Orihuela.
- ¿Y eso dónde es?
- Por Alicante. Por el sur de España.
- Pues no se dónde es...
- Muy lejos.
- ¡RODRIGO! ¡VAMOS!
- ¿Te llamas Rodrigo?
- Sí. ¿Y tú?
- Yo Jose.
- ¡Adiós, Jose!
- ¡Adiós!
:)